Amélie nothomb en plena forma: un elogio de la lectura nada trivial, nada previsible y, sobre todo, nada inocente. ange tiene diecinueve años, vive en bruselas y estudia filología. para ganarse algún dinero, decide comenzar a impartir clases particulares de literatura a un adolescente de dieciséis años llamado pie. según su despótico padre, el chico es disléxico y tiene problemas de comprensión lectora. sin embargo, el problema real parece ser que odia los libros tanto como a sus padres. lo que a él le apasiona son las matemáticas y, por encima de todo, los zepelines. ange le va proporcionando lecturas a su alumno, mientras el padre espía clandestinamente las sesiones. de entrada, los libros propuestos no generan más que rechazo en pie. pero poco a poco rojo y negro, la ilíada, la odisea, la princesa de clèves, el diablo en el cuerpo, la metamorfosis, el idiota… empiezan a surtir efecto y despiertan preguntas e inquietudes. y poco a poco, la relación entre la joven maestra y su más joven discípulo se estrecha hasta que el vínculo entre ambos se transforma. la literatura ejerce una fuerza, como el gas que permite que los pesados zepelines se eleven y floten livianos en el cielo. aunque la misma energía que posibilita esta elevación resulta ser altamente explosiva y peligrosa… la novela número veintinueve de amélie nothomb es una suerte de elogio a la lectura, pero nada trivial, nada previsible y sobre todo nada inocente.
