Imagina que eres la protagonista de esta historia: tienes diecisiete años, tus padres pretenden decidir tu futuro y el chico del que estás enamorada te traiciona de la peor manera posible. el mundo se te echaría encima, ¿no? y solo querrías desaparecer. olvidar. cuidado con lo que deseas. y cuidado con los recuerdos, que no conducen a nada bueno. son piedras que tiras contra tu propio tejado. flechas que no consigues arrancarte del pecho. la soledad tiene dos caras: la deseada y la impuesta. da igual la que elijas, de todos modos va a ser difícil sobrevivir en un madrid fragmentado en recuerdos. pero lo que no te mata, te hace más fuerte.
